DE VICENTE ALEIXANDRE

EL NIÑO RARO

Aquel niño tenía extrañas manías.

Siempre jugábamos a que él era un generalque fusilaba a todos sus prisioneros.
Recuerdo aquella vez que me echó al estanque porque jugábamos a que yo era un pez colorado.
Qué viva fantasía la de sus juegos.

Él era el lobo, el padre que pega, el león, el hombre del largo cuchillo.
Inventó el juego de los tranvías, y yo era el niño a quien pasaban por encima las ruedas.
Mucho tiempo después supimos que, detrás de unas tapias lejanas, miraba a todos con ojos extraños.

Vicente Aleixandre. Historia del corazón. La mirada infantil. Madrid: Espasa-Calpe.

Tenía ganas de mostrar este viejo poema tan extraño.

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